En los últimos años hemos sido testigos de cambios en la sociedad fruto de la evolución y crecimiento de las tecnologías, trayendo beneficios a distintos campos de la vida humana, facilitando tareas, funciones e interacciones. Una de las herramientas más significativas ha sido la creación de las redes sociales y de los sitios web dedicados a compartir videos, clips de películas, programas de televisión etc., como YouTube. Esto aunado a la facilidad de adquisición de teléfonos inteligentes, han influido en las dinámicas sociales cambiando las interacciones entre los seres humanos, con esto no han faltado las cuestiones que han empezado a emerger entorno ello.

En el curso de los últimos 600 millones de años

La tierra conoció 7 extinciones masivas de especies

La primera data de comienzos del cámbrico hace 540 millones de años

somos los contemporáneos de la últimas de las extinciones

Al final del siglo 21, la mitad de las plantas y los animales que aún existen se habrán extinguido

Habrán desaparecido 4327 especies de mamíferos

9.662 especies de aves

9.749 especies de moluscos

401.000 especies de coleópteros

6.224 especies de reptiles

23.007 especies de peces

La epidemia de los espectros autistas está en camino

Hace 30 años había un caso de autismo de mil nacimientos

En los últimos 15 años un caso en 150 nacimientos

Desde el año 2012 ya hay un caso en 80 nacimientos y entre varones la cifra alcanza entre 50 y 70 nacimientos

La experiencia infantil está en peligro de extinción

El Edén se retira poco a poco del jardín

Por suerte, todavía, aún no se extinguieron los juguetes para jugar,

pero ellos solos no pueden crear la experiencia necesitan de los niños,

pero para hacerlo ellos también necesitan mucho antes,

que el otro adulto sea familia terapeutas, docentes o especialistas, jueguen con ellos[1]

Quignard, Pascal (2002) Las sombras errantes. Bernard Grasset. Francia.

[1] Quignard, Pascal (2002) Las sombras errantes. Bernard Grasset. Francia.

En las bibliotecas desde hace unas cuantos años, posan sobre las estanterías libros que tratan el tema de las tecnologías e internet cuando aún estaban en su comienzo incipiente. Pero estaban bastante lejos de entender la influencia que éstos tendrían sobre la sociedad, específicamente sobre la primera infancia.

Como padres buscamos lo mejor para nuestros hijos, en la actualidad se encuentran un montón de recursos, desde los análogos hasta los digitales y de éstos últimos, ha habido en la última década una eclosión en el mercado de la estimulación infantil, desde los DVD de Baby Einstein hasta las aplicaciones en los teléfonos inteligentes, la oferta de productos de este tipo crece a pasos agigantados y parece no detenerse.

Es común ver a niños de diversas edades en restaurantes, centros comerciales, parques y distintos espacios públicos y privados haciendo uso de estas tecnologías por tiempo prolongado y es necesario empezar a cuestionarse sobre este tipo de interacciones.

En la labor docente y como madre de familia, he tenido la inquietud de buscar mejoras para mi trabajo, con ello me he topado con detractores y entusiastas de estas tecnologías que hacen realmente complicado tomar una posición al respecto. Los neuromitos y consejos empaquetados como diría la divulgadora Catherine L´Ecuyer.

No basta tomar una actitud determinista con los datos que arrojan los estudios, ni tan laxa que se ignore deliberadamente las conclusiones a los que llegan. Un poema, el amor, la consciencia son cuestiones que aún la ciencia no ha podido llegar a “encontrar” dentro del cerebro, por lo que esta investigación no busca adoptar una posición cientificista al respecto. El ser humano es mucho más que un cerebro con piernas, a él le comprenden sinfín de factores biológicos y sociales que influyen en su comportamiento y cosmovisión. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que si existen cuestiones que deberían ser revisadas a consciencia.

Sabemos que el exceso de azúcar tiene una influencia negativa en la salud, no sé si existe acaso una posición entorno al consumo del azúcar que defienda su libre consumo, pero es de entendimiento público que debe ser regulado en una dieta sana. Así mismo, es necesario que el uso de los contenidos multimedia sea analizado y regulado para una dieta sana” cerebral.

Nadie en su sano juicio daría vodka o alguna otra bebida alcohólica a un recién nacido, sin embargo, los padres de esta generación no se han tomado el tiempo para reflexionar en torno a las edades que sus hijos deben empezar a consumir del contenido audiovisual.

No existe en muchos hogares la conciencia de que se deben tomar ciertas regulaciones al respecto, y dicha ignorancia raya en la apatía, por la facilidad que brindan estos medios para la distracción de los menores en casos en que sus padres por algún interés necesitan tenerles “ocupados y sin molestar”.

Existen en la actualidad estudios científicos que arrojan resultados que deberían ser tomados en cuenta por la comunidad con el fin de poder estructurar parámetros que permitan el mayor beneficio del contenido multimedia, a esto deben aunarse entes educativos, agentes gubernamentales, padres de familia, salud pública, la industria audiovisual y demás interesados en el bienestar de la primera infancia. Como afirma Fernando Calero Aparicio que los “medios(…)están más comprometidos con el consumo que con el ciudadano[1]” añadiendo “debemos admitir que son verdaderas preocupaciones que nos implican a todos, pero no ya sólo al medio o a sus entes reguladores y operativos, sino a la sociedad misma: a la escuela, a la familia”[2].

Pero no sólo las ciencias de la salud mental juegan un papel clave en todo este entramado, las reflexiones pedagógicas, filosóficas, sociales y culturales están a la orden del día para formar un panorama estructurado que sólo es posible si se da un diálogo enriquecedor entre distintas disciplinas, ámbito e instituciones.

Pese a que recientemente Colombia ha agregado un libro a su promedio de lectura, donde hoy 2,9 libros por año, frente a los 2 libros del 2016 y los 1,9 libros del 20141 sabemos que en Colombia el promedio de lectura es bajo con respecto a otros países y que dicho hábito no es de particular interés, por tanto, la divulgación de dichas pautas y reflexiones debe darse en a la tarea de generar estrategias para que la información llegue de manera comprensible al público.


[1] Calero Aparicio, Fernando (2015) Algunos conceptos para la política de comunicación y Cultura: la regulación. Cali

[2] ídem

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