La relación entre los niños y medios, específicamente las pantallas han dado mucho de qué hablar y que han repercutido en la génesis de distintos sistemas de clasificación internacional como el Entertainment Software Rating Board (ESRB) o el que es elaborado por Computer Entertainment Rating Organization (CERO) que permite conocer al consumidor de videojuegos qué tipo de juegos son aptos para el público según su edad. Se presentan nociones como la de asombro propuesta por Catherine L´Ecuyer (2012) o la divulgación Daphne Bavelier (2012) sobre el cerebro infantil bajo la influencia de los medios. Se podrían enumerar una cantidad considerable de investigaciones al respecto desde la psicología y neurociencias.

Sin embargo, han dejado por fuera nociones importantes como construcción de imaginarios socio- culturales, la empatía, sentido crítico etc. Por otro lado, desde las humanidades encontramos exponentes como Maritza López de la Roche y Jam Willen Bult (2007) quienes han trabajado el tema de la audiencia infantil frente a los medios. López (2008) se pregunta por la construcción del conocimiento en niños y niñas bajo la influencia de los medios: “retoma el antiguo debate acerca de la influencia de los medios, enfocándolo en la pregunta acerca del aprendizaje del niño a partir de la televisión. Plantea que, si no ocurren procesos de comunicación interpersonal, como las mediaciones de los adultos y pares del grupo familiar o las de los maestros en el sistema escolar, este medio «per se» no garantiza que el niño construya conocimiento.”

Sin embargo, al buscar referencias que den cuenta de una visión integral del papel que cumplen los medios, sin caer en el determinismo de las ciencias duras, ni en su posición contraria, es muy poco lo que podemos encontrar. Es necesario realizar una conversación con las distintas áreas de conocimiento que permitan entender y producir conocimiento relevante al respecto, articulando los aportes de cada una.

No basta que las ciencias de la educación, las neurociencias, los estudios culturales, etc. se queden en un monólogo esquizofrénico, no basta y no es provechoso.

Marie Luise Angerer quién investiga la relación entre medios, teoría de afecto, plasticidad y las neurociencias, afirma que el interés por el afecto se ha relacionado desde el principio con la promesa de inmediatez, autenticidad, tactilidad y háptica, hecha por las nuevas tecnologías produciendo una respuesta afectiva por medio de nuestro cuerpo. Así pues, ya no se trata tanto de nuestra habilidad para comunicarnos, ni del lenguaje sino de nuestras reacciones corporales y espontaneas ante estímulos como el cine, los video juegos y medios en general.

Aunque los estudios de Angerer no están focalizados en población infantil son provecho para entender que desde hace un buen tiempo vienen haciéndose conexiones entre áreas de conocimiento que serían impensables hace años atrás.

Conclusiones

  1. Es necesario realizar una conversación con las distintas áreas de conocimiento que permitan entender y producir conocimiento relevante a la relación en torno de los niños con los audiovisuales, articulando los aportes de cada una.
  2. Es sumamente importante tener en cuenta el antiguo debate acerca de la influencia de los medios, enfocándose en la pregunta acerca del aprendizaje del niño a partir de la televisión. Plantea que, si no ocurren procesos de comunicación interpersonal, como las mediaciones de los adultos y pares del grupo familiar o las de los maestros en el sistema escolar, este medio, este medio «per se» no garantiza que el niño construya conocimiento.”
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