Mi cama fue un roble,
y en sus ramas cantaban los pájaros.

Mi cama fue un roble
y mordió la tormenta sus gajos.
Deslizo mis manos
por sus claros maderos pulidos
y pienso que acaso, toco el mismo tronco
donde estuvo aferrado algún  nido.

Mi cama fue un roble,
yo duermo en un árbol.
En un árbol amigo del agua,
El sol y la brisa, del cielo y del musgo,
De lagartos de ojuelos dorados
Y de orugas de un verde esmeralda.

Juana de Ibarbouru